Tú Nunca me Faltaste

Elios Edmundo Pérez Márquez

En 1987, así como “Cruz de Navajas”, del grupo Mecano, marcó un hito en el terreno musical, a pesar de lo modesto de su impresión y lo limitado de su tiraje, “Tú nunca me faltaste”, acabó con el cuadro en el campo literario; al grado que, en la actualidad, a punto de cumplirse 25 años de su publicación, los pocos ejemplares que aún existen y andan circulando por ahí, se consideran piezas de colección, tanto por su originalidad, como por su contenido, y son codiciados por los aficionados a la buena lectura.

Aunque cuenta con las características de todos los géneros literarios, “Tú nunca me faltaste”, no puede ser considerado como una novela, ni como un cuento, tampoco como un ensayo y, mucho menos, como un libro de poesía. Sin embargo, por su propia estructura, por la espontaneidad de algunos de sus pasajes, y el rigor de algunos otros, es una obra que, muchos hijos, quisieran haber concebido; muchos padres quisieran haber inspirado y muchos autores quisieran haber escrito.

Es muy probable que no todos los lectores de este libro, estén de acuerdo con lo que ahí se dice y contradice. Lo cual es muy válido. La realidad siempre es una; lo que cambia es la percepción que, cada quien, tiene de ella, o sea, como dice el dicho: “en este mundo, nada es verdad ni es mentira, todo depende del color del cristal con que se mira”. Lo cierto es que, todo aquel que tenga la oportunidad de adentrase en estos textos y desmenuzar lo que expresan, los sentirá como propios, familiares, muy cercanos a lo que, en mayor o menor medida, le ha tocado vivir como hermano, como tío, como como primo, como sobrino pero, sobre todo, como padre y como hijo.

El principal interés que, los autores, tenían al elaborar este libro, era dejar constancia de los hechos; pretensión que, por supuesto, se ha logrado y ha rebasado, con mucho, todo lo que se imaginaban. Al dejar constancia de los hechos, se hace obvio resaltar la figura del protagonista principal: Hélmoht (Vito), personaje de carne y hueso, héroe casero, hombre de contrastes, oriundo de Jiquilpan, Michoacán, padre de familia, digno de ser recreado en estos textos, que no son nada del otro mundo, pero que, el protagonista vio y tuvo en su manos al cumplir 50 años de edad, es decir, hace ya 25, cuando alguno de sus hijos todavía no nacía; otros, aún estaban en ciernes, y no tenían inclinación por las letras.

“Tú nunca me faltaste”, es una pincelada, un trago de agua, un golpe de mano, una caricia en la mejilla, un tiro a gol; es, en la verdadera esencia de la literatura, un testimonio, un testimonio sobre un padre y sus hijos, escrito por distintas plumas, visto desde diferentes ópticas y recreado en distintos momentos. En “Tú nunca me faltaste”, el lector encontrará la vida misma, momentos irrepetibles, llenos de luz y de contrastes, de planos y relieves, de montañas y valles, de altibajos; de sentimientos encontrados y breves pasajes, que nunca se repetirán, pero que están ahí y nunca se olvidarán.

(Prólogo a la edición de 2012) 25 años después. Ahora es 2018. Y 2019.

eliosedmundo@hotmail.com

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