El Error

British (English) School; Portrait of a Young Woman as a Bacchante; National Trust, Treasurer’s House, York;

Elios Edmundo Pérez Márquez

(Con el permiso de Femando del Paso)

El error fue, tal vez, imaginarme tu anatomía femenina como una posibilidad de lujo y que te iba a conocer a la salida de la secundaria, en el Café Robín, de la colonia Anzures, o en las fiestas de aniversario, en el Cortijo La Morena, de Texcoco, o El Caballo Bayo, en los terrenos de la SEDENA, o en lo aficionado que me había vuelto a tus pechos, a tus axilas perfumadas y a tus muslos, sonrosados y bien paridos.
Tú, mi novia, mi limpia y recatada novia, que sin haber sido nunca un águila de sal o un horóscopo de plata, eras bella y tierna, como la eternidad bordada de nomeolvides.
Oh, si alguien te hubiera visto: clara y fresca, como los naranjos en ayunas; espléndida, como las cuatro en punto de la primavera, que sin haber sido jamás la corteza del año, o la redondez del mediodía, el fragor de los espejos o la yema del viento; que sin haber sido, siquiera, la astilla de una nube, el reverso de un sueño, o la cáscara del arco iris, algo de luz y de rencor se te pegó en el alma, y algo de dulzura se te contagió con los milagros, y te volviste excelsa, celestial y absurda: absurda, como la leche negra, como un demonio de malvavisco, o un ángel de carbón, un puente de aire o la oscuridad al rojo blanco.
Y, sobre todo, los domingos ,después de ir a la iglesia, sentada en una silla, pura, mansa, quieta y lasciva, sin permitir que yo te tocara la punta de un cabello o el borde del mentón, tranquila, así, inocente y encantadora, envejeciendo a diez años por hora; mansa y sin soñar, blanca, recatada, límpida y recién comulgada, como mis nietas futuras, y encerrada, intacta en una burbuja de saliva, en un paréntesis de vidrio, en un témpano de celofán….
Y, a pesar de que nunca tuviste alas, en el amplio sentido de la palabra, ni cara en el clásico sentido del verbo, ni ojos en el sentido adverso de la suerte, pude comprobar, más de una vez, todas esas sorpresas que guardabas a la vuelta de un pecho, en la esquina del cuello y a la redonda de las caderas.
FP EE

eliosedmundo@hotmail.com

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