Renuncias Indispensables

En su informe de cuenta pública 2019, la Auditoría Superior de la Federación (ASF) cuantificó en 331 mil 996 millones 517.6 mil pesos el costo de la cancelación del Nuevo Aeropuerto Internacional de Ciudad de México (NAICM), lo que desde luego generó una avalancha de críticas al ejecutivo federal, acusándolo de dilapidar recursos y mentir sobre el monto de las pérdidas, que habían estimado en 100,000 millones.

Una vez que se produjo la respuesta del ejecutivo, particularmente en un video del 23 de febrero pasado en el que el Secretario de Hacienda, Arturo Herrera Gutiérrez, se muestra sorprendido por los errores cometidos en contabilidad financiera muy básica por parte de auditores experimentados, la ASF reconoció que hubo “inconsistencias” en la cuantificación del costo de cancelación del proyecto del Aeropuerto de Texcoco y que este es menor al que reportó inicialmente en su Informe de Cuenta Pública 2019.

La Auditoría Superior de la Federación fue fundada en 1999 en sustitución de la Contaduría Mayor de Hacienda, con objeto de fiscalizar todas las operaciones que involucren recursos públicos federales o Participaciones Federales, que lleven a cabo los tres Poderes de la Unión, los órganos constitucionales autónomos, los estados, municipios y alcaldías de la Ciudad de México, las empresas productivas del Estado, así como cualquier otro ente público, entidad, o persona física o moral, pública o privada. El Titular de la ASF es electo por un periodo de ocho años, por el voto de las dos terceras partes de los miembros presentes de la Cámara de Diputados, puede ser reelecto por una sola vez y podrá ser removido por la Cámara por causas graves a las cuales se refiere la Ley de Fiscalización y Rendición de Cuentas de la Federación.

En instituciones que no pueden darse el lujo de tener fallas porque el más mínimo error ocasionaría la pérdida de confianza de la ciudadanía, particularmente instituciones financieras como el banco central o la secretaría de Hacienda, se acostumbra que toda publicación sea revisada por tres funcionarios responsables. La más mínima falla en una publicación oficial dela institución financiera es una mancha en el currículum de cada uno de esos funcionarios y tiene consecuencias en su carrera. Son instituciones que dependen de la confianza del público, todo comunicado oficial debe gozar, en principio, de la confianza del lector.

En el caso de la Auditoría Superior de la Federación, esa confianza está perdida. A partir de su publicación sobre el NAICM, cualquier comunicado que produzca nos provocará dudas: ¿Habrán aplicado correctamente las técnicas contables básicas? ¿Estará debidamente revisado?¿Tiene algún objetivo político? ¿Tiene miras adicionales, más allá de las tareas de auditoría que le corresponden?

Esta inaceptable pérdida de confianza sólo puede paliarse mediante la renuncia o despido de todos los responsables de las publicaciones que estuvieron plagadas de errores elementales. Sólo desprendiéndose de esos elementos que tomaron a la ligera sus obligaciones podremos creer que la Auditoría Superior de la Federación aspira a retener la confianza del ciudadano que tan arduamente se había ganado.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *