No se Olvida (VIII)

(TESTIMONIOS)

Palacio de Lecumberri. Elios Edmundo Pérez Márquez

Me acababa de casar. Compré la casa en julio…Nos atrajo el mitin y nos asomamos los tres a la ventana. Un helicóptero volaba encima de la plaza y se dirigía hacia la torre de Relaciones. Por ahí salieron dos luces de bengala”.

Sofía Serrano vio dos helicópteros y alcanzó a distinguir dos hombres en cada uno. “Bajaban hasta el ras de la azotea, frente al edificio. Se fueron hacia la torre de Relaciones y de uno de ellos salieron dos luces, no sé si rojas o verdes”.

“También vi caer sobre el pasto a uno de los soldados _que todavía no disparaban- y la artillería de los transportes que estaban estacionados encima del puente, comenzó a responder. Con mis parientes, me metí al último cuarto porque empezaron a entra balas por las ventanas”

Durante la balacera, una mujer dio a luz atrás de un refrigerador, en el restaurante que estaba donde ahora hay una farmacia, en el edificio 2 de abril, contiguo al Chihuahua. Chofi lo recuerda porque sus vecinos, varios días después, le comentaron que no habían podido ir por ella para auxiliar a la parturienta.

La señora Valencia, que se encontraba ya en su departamento, se acordó de que no había recogido el dinero del día en su platería. Bajó. Pasó entre los soldados y civiles que disparaban, y decenas de personas detenidas que trataban de protegerse de las vals tras los elevadores y contra la pared. Llegó al local dando la espalda a la plaza; lo abrió y, cuando sacaba su dinero del cajón, cayó fulminada por un tiro.

A otra vecina la hirieron en un talón. A otra del sexto piso, lisiada, cuando se arrastraba por la sala de su casa para refugiarse en otra habitación, “del helicóptero le dispararon en una nalga”. A otro vecino se le alojó una bala en el tórax; a otro le dieron un rozón y, a un matrimonio que al día siguiente se fue y nunca volvió, le mataron a su hijo.

“Me identifiqué con un soldado y me acompañó a buscar a mi hija. Dentro y fuera del edificio había policías con guantes, pañuelos y otros trapos envolviéndoles una mano. Cuando regresé con mi hija, vi que de la plaza bajaban cuerpos, arrastrándolos, y los echaban al sótano del Chihuahua”.

“Vi un montón de gente tirada, tal vez doscientas personas, no sé si muertas, heridas o simplemente tiradas”.

“El departamento estaba inundado y, chapaleando, hice una maleta. Estaba en eso cuando llegaron más militares, uno de ellos cortó cartucho y gritó que le entregara la “propaganda”; le dijimos que no había ninguna, revisó mi maleta y, con su rifle apuntándome siempre, nos dejó ir. De pronto me di cuenta de que mi salida no era la única. Era como la huida ante los nazis. Muchos vecinos llevaban envueltas en sábanas sus pertenencias; sus ropas, sus juguetes y sus cacerolas. Me fui a Polanco, a casa de una amiga, y volví hasta pasado un mes. En el primer aniversario de la matanza, José Antonio Alcaraz recibió en su departamento una invitación girada por el Partido Revolucionario Institucional y el Banco Nacional de Obras y Servicios Públicos, a todos los residentes del edificio para ver una película en el cine Olimpia”.

1968, El Principio del Poder. Carlos Marín

Elios Edmundo Pérez Márquez (Recopilación)

eliosedmundo@hotmail.com

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