Crepúsculo de Actualidad

Castor

Por penúltima vez,
he atrapado el ángulo
verde de mis ensueños;
hoy puedo decir:

Que el pájaro mecánico
ya no canta en el atardecer;
que las calles se hacen
de pavor prefabricado;
que a cada nuevo susto

me traga el asfalto.

Sin embargo,
siempre en busca del verso,
traspaso los ríos de Neón
nadando de torso,
siempre callado, pero
siempre sonriendo.

Alguien me dijo que el corazón
es una manzana, cosa más verosímil
en un atardecer primaveral
y una alborada de Verano.

Que me abrace la soledad
de la multitud, si estoy solo
en medio de varios; compañía
hoy sólo conozco por la magia
del diccionario.

Mi propia sombra me sobresalta
reflejada en el cristal de mi camino;
aún cargando a cuestas el miedo,
puedo ir más allá del número cinco
y quizás hasta tocar el infinitio
y lamerlo y persuadirlo
que sea mío.

¡Ah esquinas! Cómo me da tristeza
dejarlas a la vuelta de la calle, porque
a mí los dogmas ya no resultan

por ser incuestionables, pero...

Basta del juego de espejos
en el morir de la tarde