¿Y qué es la Inflación?

Hilda Peña Villarreal


Uno de los temas que más se discuten en economía y que más preocupa a quienes dirigen la política económica en los países es el de la inflación. Tanto así preocupa, que en los últimos años ha habido una tendencia a que los Bancos Centrales de cada país se concentren en un solo objetivo: mantener controlada la inflación.

¿Y qué es la inflación? Cualquiera tiene una idea intuitiva de lo que este fenómeno económico es: el ama de casa que regresa del mercado diciendo “cómo ha subido todo, no alcanza para nada”, se aproxima a la definición más formal de la inflación: un aumento sostenido y generalizado de los precios.

Pero vayamos por partes. Sin ir más lejos, la inflación es simplemente la variación de los precios en un periodo determinado de tiempo. En México esta medición se hace quincenal y mensualmente. ¿Y exactamente cómo se mide? Bien, Banco de México determina una “canasta de bienes básicos”, esto es, un conjunto de bienes que son los que consumimos con más frecuencia los mexicanos, y, considerando los precios en el mercado de estos bienes y las cantidades que se consumen, construye un índice de precios. La variación (mensual, quincenal, anual) de este índice es la “inflación”.

En este sentido, la inflación es inherente a las economías y de hecho hay un debate sobre los niveles “óptimos” de inflación, pues el fenómeno contrario, el de una disminución de los precios, conocido como deflación, ha hecho estragos en los últimos 10 años en Japón. Es aceptado que una inflación de 2% es un nivel que denota crecimiento sano en una economía (desarrollada por lo general) sin que los precios sean preocupantes... en el caso de México, determinar un nivel como ése sería mucho más complejo, y es de hecho tema de fuertes debates entre economistas.

Aunque el tema ha captado la atención en los últimos meses en México, los niveles inflacionarios reportados por Banco de México no se asemejan ni con mucho a otros tiempos en los que nuestro país llegó a registrar un incremento anual de precios de más de 100%, lo que significa que de un año a otro se requería el doble de dinero para adquirir la misma canasta de bienes.

Y entrando más de lleno en cuestiones formales económicas ¿qué provoca la inflación? Aunque la visión prevaleciente es la que considera que la inflación es un fenómeno puramente monetario –esto es, que sólo está relacionado con la cantidad de dinero que circula en la economía-, la mayoría de los economistas reconoce que puede haber dos fuentes que originen un incremento no controlado de los precios: los choque de oferta y las presiones por el lado de la demanda.

Un choque de oferta se refiere generalmente a fenómenos (no necesariamente económicos) que disminuyen la disponibilidad de un bien en los mercados. Por ejemplo, el año pasado hubo un aumento fuerte en el precio del jitomate, que se debió a que el huracán Lane afectó las cosechas en Sinaloa, presionando al precio de la hortaliza al alza, lo que tuvo una repercusión notable en la inflación en México, dado el alto ponderador (su peso, por así decirlo) que este bien tiene en la canasta de bienes de Banco de México.

Otro ejemplo ilustrativo es lo que ocurrió con el precio de la tortilla al inicio de este año en México. Para el cierre de febrero la tortilla había acumulado un incremento en su precio de más de 16% (muy por encima de la inflación que hasta entonces se acumulaba, que era ligeramente por arriba de 4.0%). Este incremento, que los productores de tortilla aplicaron casi en su totalidad en enero, se derivó de los fuertes aumentos del precio del maíz en los mercados internacionales: el precio del bushel de maíz subió alrededor de 70% en 2006. Y esto fue resultado de una menor disponibilidad del grano para consumo humano, ante la creciente tendencia de utilizar el maíz en la elaboración de combustibles alternativos como el etanol.

También están las presiones por el lado de la demanda, que tienen efectos directos en los precios: esto consiste en que, cuando la economía crece muy rápido, los recursos utilizados para la producción (capacidad instalada y trabajo) escasean y por tanto, se encarecen. Si los productores deciden trasladar estos costos a los consumidores para mantener sus beneficios, esto se reflejará directamente en un incremento en el nivel generalizado de precios.

En Estados Unidos estas presiones inflacionarias llevaron a la Reserva Federal a incrementar la tasa de interés desde mediados de 2004 hasta mediados de 2006, para desacelerar el crecimiento económico y prevenir la inflación.

El problema más preocupante del fenómeno inflacionario en México es precisamente que se debe a la primera razón (perturbaciones de oferta) y no a la segunda (presiones de la demanda agregada). Si India comenzó a verse preocupada por la inflación y ello llevó a su Banco Central a aplicar mecanismos para disminuir las presiones en la demanda, es porque la economía crece a un fabuloso 9% anual... en México la historia es distinta: mientras los funcionarios anuncian con euforia que el año pasado crecimos 5% (luego de años de crecimientos por debajo de 3%), el Banco de México contempla la posibilidad de implementar los mismos mecanismos que otros bancos centrales con el fin de disminuir las presiones inflacionarias, pero con el riesgo de frenar aún más el ya de por sí poco notable crecimiento de nuestro país.