LA BRÚJULA PERDIDA.

Por Elios Edmundo Pérez Márquez

“Nada me han enseñado los años,
siempre caigo en los mismos errores,
otra vez a brindar con extraños
y a llorar por los mismos dolores”.
José Alfredo Jiménez.


Padrón de afiliados inflado o rasurado; reparto de despensas; compra de votos, amenazas; inducción, coacción, acarreo, falsificación de credenciales, sumisión, violencia, desaseo en los procesos internos y una mala relación con la sociedad a la que dice representar, son algunos de los rasgos que caracterizan, hoy, al Partido de la Revolución Democrática.
Todo lo anterior, ante la complacencia de quienes deberían cuidar y proteger al partido, y hacer respetar la normatividad interna y la buena imagen de un instituto político para cuya creación, tuvieron que pasar varias generaciones y que costó la vida de cientos de personas.
Lo peor de todo que estas acciones, y otras peores, sean promovidas y patrocinadas o, por lo menos, auspiciadas, por los más altos dirigentes de un partido que, ciertamente, ha perdido la brújula y va dando tumbos, a tientas y a locas, sin encontrar el rumbo, ni dar certidumbre a sus militantes, en ninguna de las acciones que realiza.
En la pantalla de televisión, un Jefe Delegacional declara a los medios que, “con toda responsabilidad”, él y sus seguidores, tomaron la sede del Servicio Electoral. En otra imagen, la Secretaria General del PRD señala a Los Chuchos como promotores del fraude y los acusa del chuchinero; en otra, acusa al Jefe de Gobierno de intervenir en el proceso interno y, uno de sus seguidores, micrófono en mano, indignado e enardecido ante semejante agravio, exige al mismo Jefe de Gobierno, que saque las manos del proceso interno.
En otras imágenes, repetidas una y otra vez en las pantallas, una turba de enardecidos perredistas, indignados por el proceder del Jefe de Gobierno de la ciudad más segura del país, con una decisión inaudita, digna de mejor causa, cuelgan bolsas de despensas en las puertas del edificio del antiguo Ayuntamiento y ensucian los alrededores, como respuesta al agravio del que han sido víctimas.
En una sola jornada, de la mañana a la tarde, Dolores Padierna ha pasado de Secretaria General a policía; de policía a Ministerio Público; de Ministerio Público a Fiscal y de Fiscal a Verdugo. Ella misma, con la habilidad que le ha dado la experiencia, dedujo el delito, encontró al culpable y lo condenó ante la opinión pública, sin necesidad de recurrir a las instancias y los procedimientos del partido que, apenas unos mese antes, protestó cumplir y hacer cumplir.
Todo sucede en la ciudad más grande del mundo y el culpable es, nada menos y nada más, que Marcelo Ebrard, considerado por organismos internacionales como el mejor alcalde del mundo; ubicado hoy, por obra y gracia y, deducciones detectivescas de la señora Padierna, como mapache electoral.
¿Qué más se puede esperar de un partido así? Elección tras elección, los que provocan el conflicto piden perdón a la sociedad por sus acciones, y juran y perjuran que no lo volverán a hacer. Sin embargo, irremisiblemente, no pueden cumplir con la palabra empeñada y las confrontaciones internas ya son eternas.
Por otro lado, nadie puede negar que el PRD vive una profunda crisis de credibilidad, derivada de haber perdido su identidad como Partido de Izquierda, por el abandono que muchos de sus dirigentes, a nivel estatal y nacional, han hecho delos principios, de la ideología, del programa de justicia social y de la línea estratégica que debe guiar la lucha por la transformación de una realidad que afecta a millones y millones de mexicanos.
La pérdida de esta identidad y sus causas tienen que ver con la desviación de este tipo de dirigentes en la conducción del Partido al permitir que se vulnere la institucionalidad, se violente la legalidad, se perviertan los procedimientos para la integración de los órganos de gobierno y dirección, en todos sus niveles y, en consecuencia, se convalide la corrupción política y moral que ha llevado al Partido a un proceso de descomposición.
Sin embargo, ante la resistencia de algunos grupos que, facciosamente, han tomado el control del Partido, recurriendo a acciones ilegales y corruptas, así como por el desorden generalizado en su vida interna, al igual que muchos compañeros, he llegado a la conclusión de que el proyecto del PRD se ha agotado para mí.
No hay una sola razón para seguir en el PRD. No existe un solo intelectual, un científico o un artista que apoye al PRD ni a sus dirigentes. No hay un solo analista político que esté de acuerdo con la forma en que se conduce.
Por ésa y un sinfín de razones más, he decidido, de manera libre y personal, presentar mi Renuncia al Partido de la Revolución Democrática, en el entendido de que, con ello, no estoy renunciando a mis convicciones de Izquierda, ni al derecho que tengo a participar en otro tipo de organización que reivindique los derechos sociales, políticos y económicos de un pueblo que nunca ha dejado de luchar: el pueblo de México.
También, aunque no fuera necesario decirlo, he de aprovechar esta tribuna para manifestar mi apoyo a Andrés Manuel López Obrador y al Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA).

eliosedmundo@hotmail.com